September 09, 2018

In today’s Gospel, Jesus heals a deaf man with a speech impediment.  He put his finger into the man’s ears and touched his tongue with spittle and cried out “Epheta”( “Be Opened”). The man was able to hear, and he spoke plainly.  As we listen to God’s word, we realize that the earth, from which Jesus’s body and our bodies are formed are gifts of God.  We realize that these gifts of soil, water, plant life, animal life, and human life are in peril because of climate change. We need to open our eyes and ears to understand what is happening to our common home. Pope Francis call us to work for the health of our common institutions such as city planning, architecture, housing, transport, and services to rural areas which contribute to human health and happiness. The acceptance of our bodies as God’s gifts is vital for accepting the entire world as a common home. Just as we don’t enjoy absolute power over our own bodies, so too don’t we enjoy absolute power over creation. We need to have respect for the human person who has basic and inalienable rights in order to contribute to his or her integral development.

 

 

En el Evangelio de hoy, Jesús sana a un sordo con un impedimento del habla. Puso su dedo en las orejas del hombre y le tocó la lengua con saliva y gritó “Epheta” (“Ser abierto”). El hombre pudo escuchar y habló con claridad. Al escuchar la palabra de Dios, nos damos cuenta de que la tierra, de la cual se forman el cuerpo de Jesús y nuestros cuerpos, son dones de Dios. Nos damos cuenta de que estos dones del suelo, el agua, la vida vegetal, la vida animal y la vida humana están en peligro debido al cambio climático. Necesitamos abrir nuestros ojos y oídos para entender lo que está sucediendo en nuestro hogar común. El Papa Francisco nos llama a trabajar por la salud de nuestras instituciones comunes, como la planificación urbana, la arquitectura, la vivienda, el transporte y los servicios a las zonas rurales que contribuyen a la salud y la felicidad humanas. La aceptación de nuestros cuerpos como dones de Dios es vital para aceptar el mundo entero como un hogar común. Del mismo modo que no disfrutamos del poder absoluto sobre nuestros propios cuerpos, tampoco disfrutamos del poder absoluto sobre la creación. Necesitamos tener respeto por la persona humana que tiene derechos básicos e inalienables para contribuir a su desarrollo integral.

 

Fr.  Mathew Kavipurayidam, TOR