March 17, 2019

In the first reading we see that the Yahweh reveals himself to Abram and blesses him with offering. Further, He makes a covenant with him saying, “To your descendants I give this land, from the river of Egypt to the great river. In the gospel Jesus as he was praying, is filled with the power of God. His clothes become “dazzling white” which says that He is the very source of divine glory.

Most of the time we are like those disciples not knowing what happens among us but planning to settle down if anything seems comfortable. The transfiguration of Jesus was clearly seen by the disciples to whom the glory was revealed. But still they were terrified on seeing the cloud. They have also seen Him talking to Moses and Elijah but did not realize His glory. When Abram was worried about his heir the Lord gave him hope and a new future and so Abram believed in the Lord. Whereas, the Lord in a special way gave his own Son but they did not know Him fully. Therefore, the Lord directs them to Jesus because He is the Way, Light and Life for us. We are called to listen to Him and follow Him, in a special way die with Him and resurrect with him. That is what St. Paul says in the second reading that “the Lord Jesus Christ will transform our lowly bodies so that they will be like His glorious body.”

Fr. Benjamin Hembrom, TOR

En la primera lectura vemos que Yahvé se revela a Abram y lo bendice con ofrenda. Además, hace un pacto con él dicien-do: “a vuestros descendientes les doy esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río. En el evangelio que Jesús estaba orando, está lleno del poder de Dios. Sus paños se vuelven “blancos deslumbrantes”, lo que dice que él es la fuente misma de la gloria divina.

La mayoría de las veces somos como aquellos discípulos que no saben lo que pasa entre nosotros, pero planean estable-cerse si algo parece cómodo. La Transfiguración de Jesús fue claramente vista por los discípulos a quienes la gloria fue revelada. Pero aún así estaban aterrorizados al ver la nube. También lo han visto hablar con Moisés y Elías, pero no se dieron cuenta de su gloria. Cuando Abram estaba preocupado por su heredero, el Señor le dio esperanza y un nuevo futu-ro, así que Abram creyó en el Señor. Mientras que el Señor, de una manera especial, dio a su propio hijo, pero no lo cono-cían plenamente. Por lo tanto, el Señor los dirige a Jesús porque él es el camino, la luz y la vida para nosotros. Estamos llamados a escucharlo y seguirlo, de una manera especial morir con él y resucitar con él. Eso es lo que San Pablo dice en la segunda lectura: “el Señor Jesucristo transformará nuestros humildes cuerpos para que sean como su glorioso cuerpo”.

Fr. Benjamin Hembrom, T.O.R.