March 24, 2019

 In today’s Gospel Jesus appears as a Prophet and the main task of the prophet is to call the people to conversion. Conversion, the change of heart seems to be the common thread running through all the readings of today. Jesus in the Gospel considers the first incident of human cruelty perpetrated by Pilate and the second incident of loss of life due to natural causes as events of the Past and gives the parable of the fig tree to say that far from attempting to judge the sinfulness of others, everyone should interpret such events as a warning to take of stock of their own lives lest greater disaster befall them . He simply makes prophetic point that the time left for conversion may be short.

  In the first reading from Exodus we see Moses encountering the living God. He is given the task of leading the people out of Egypt. He asks for the name of God to tell the people as to who sent him. The Lord reveals himself as, “I am who am “. Moses’ Personal encounter with God in the wilderness, and his call is to ask people to follow the call of this all holy God, whom they cannot see and whose image they cannot make. They will come to know this God if they commit to follow Moses to escape from Egypt. They must place their faith in Moses and in the unseen God whose name remains shrouded in mystery. This is a call for conversion.

  In the second reading Paul warns the Corinthians that their celebration of the sacraments of Baptism or the Eucharist will not automatically guarantee salvation. Conversion is a continual and ongoing process in which they grow in knowledge of God who spoke to Moses mysteriously (“I am who am”) and who became flesh in the person of Jesus Christ. In our Lenten observance, our challenge is to know this God who reveals himself in the death and resurrection of Jesus Christ.

Fr. Mathew Kavipurayidam, TOR

  En el Evangelio de hoy Jesús aparece como un profeta y la tarea principal del Profeta es llamar a la gente a la conversión. Conversión, el cambio de corazón parece ser el hilo común que corre a través de todas las lecturas de hoy. Jesús en el Evangelio considera el primer incidente de la crueldad humana perpetrado por Pilato y el segundo incidente de la pérdida de vida debido a causas naturales como acontecimientos del pasado y da la parábola de la higuera para decir que lejos de intentar juzgar la pecaminosidad de otros, todos deberían interpretar tales acontecimientos como una advertencia para tomar acciónes de sus propias vidas, para que no les caiga un desastre mayor. Simplemente hace punto profético que el tiempo que queda para la conversión puede ser corto.

  En la primera lectura de éxodo vemos a Moisés encontrándose con el Dios viviente. Se le da la tarea de llevar a la gente fuera de Egipto. Él pide el nombre de Dios para decirle a la gente quién lo envió. El Señor se revela como: “yo soy quien soy”. El encuentro personal de Moisés con Dios en el desierto, y su llamamiento es pedirle a la gente que sigan la llamada de Dios Santo, a quien no pueden ver y cuya imagen no pueden hacer. Vendrán a conocer a este Dios si se comprometen a seguir a Moisés para escapar de Egipto. Deben poner su fe en Moisés y en el Dios invisible cuyo nombre permanece envuelto en misterio. Esta es una llamada a la conversión

  En la segunda lectura, Pablo advierte a los Corintios que la celebración de los sacramentos del bautismo o de la Eucaristía no garantiza automáticamente la salvación. La conversión es un proceso contínuo en el que crecen en el conocimiento de Dios que habló a Moisés misteriosamente (“yo soy quien soy”) y que se hizo carne en la persona de Jesucristo. En nuestra observancia cuaresmal, nuestro desafío es conocer a este Dios que se revela en la muerte y resurrección de Jesucristo.

Fr. Mathew Kavipurayidam, TOR