February 10, 2019

The readings speak about the greater revelation of God which ends up with the greater response from Isaiah, St. Paul and Simon Peter. The first part of the readings vividly speaks about the Holiness and greatness of God. God’s Holiness stands apart, unique, unapproachable, incomprehensible and unattainable. It is ineffable. The three personalities Isaiah, St. Paul, and Simon Peter in the readings recognize the magnanimity of the Holy God who takes initiatives to call them and acknowledge their unworthiness humbly.
When we see God, we see ourselves in this true light. No one has ever encountered and remained the same in history. Chan says: “A greater revelation of God demands a greater response towards him.” God doesn’t call the qualified rather he qualifies the called. God touches the unclean tongue of Isaiah and makes him clean to do his mission. Jesus calls the poor fisherman Simon Peter and promises to make him a humble servant to preach good news to the poor and to lay his life for God’s mission. God is more concerned about what he is doing in us than through us. When we truly understand God as he is, our immediate response should be that of Isaiah’s response, “Here am I, send me.”

Las lecturas hablan sobre la mayor revelación de Dios que termina con la mayor respuesta de Isaías, San Pablo y Simón Pedro. La primera parte de las lecturas habla vívidamente acerca de la santidad y la grandeza de Dios. La santidad de Dios se destaca, es única, inaccesible, incomprensible e inalcanzable. Es inefable. Las tres personalidades Isaías, San Pablo y Simón Pedro en las lecturas reconocen la magnanimidad del Dios Santo que toma iniciativas para llamarlos y reconocer humildemente su indignidad.
Cuando vemos a Dios, nos vemos a nosotros mismos en esta verdadera luz. Nadie se ha encontrado nunca y se mantuvo igual en la historia. Chan dice: “Una mayor revelación de Dios exige una mayor respuesta hacia él”. Dios no llama a los calificados, sino que califica a los llamados. Dios toca la lengua inmunda de Isaías y lo limpia para cumplir su misión. Jesús llama al pobre pescador Simón Pedro y le promete convertirlo en un humilde servidor para predicar buenas nuevas a los pobres y dar su vida por la misión de Dios. Dios está más preocupado por lo que está haciendo en nosotros que a través de nosotros. Cuando realmente entendemos a Dios como él es, nuestra respuesta inmediata debería ser la de la respuesta de Isaías: “Aquí estoy, envíame”.

Father Benjamin Hembrom, TOR

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